27.6.11

Porque todos somos poetas LXIII

La pluma se quedó sin tinta
El lápiz sin grafito
La impresora sin cartucho
La piedra sin martillo
El papel sin un poema
Por eso
Y nada más por eso
Hoy sobre tu cuerpo escribo.

Porque todos somos poetas LXII

Te quiero desesperanzada
Que no encuentres más luz que la que te doy con mis manos
Que no vivas si no es para tenerme en tus brazos
Que no sueñes si no sueñas que soy tuyo y te amo
Que no duermas si en la noche no estoy a tu lado.
Te quiero ilusionada
Que anheles mi sueño aunque no amanezca en tu cama
Que mueras de sed porque mis besos jamás serán agua
Que imagines otro mundo a partir de mi mirada
Que todas las noches me digas que sin mi no eres nada.

Te quiero de rodillas
Que de mis manos comas y de mi vida vivas
Que de mis sueños sueñes y sin mi sol no brilles
Que cada instante ruegues
Que a nadie imagines.
Porque soy nadie
Porque estoy sólo
Porque insoportablemente te extraño.

Hoy
Hoy cínicamente te diré que te amo
Hoy te diré que no encuentro esperanza si no espero en tus brazos.

13.6.11

Amor bucólico

20 de septiembre de 2010

Estoy en mi habitación, entre dormido y despierto. Las sábanas caen pesadas sobre mi cuerpo. Sombra corta de las patas de la mesa, y el silencio domina mi tos. Luisa ya no está.

Ya no estará jamás en su jardín, donde todas las noches veía al cielo, donde nunca dormia vigilando a las estrellas y la luna y de un momento a otro me decía “Amado mío: La luna acaba de asomarse y la escucho cantar; todo es tan indescriptiblemente bello.” y yo bajaba y veía el cielo nocturno a su lado. Eso jamás volverá a pasar.

22 de septiembre de 2010

Hoy iba caminando por la calle cuando de repente se apareció Muriel. Su aspecto no podía ser más repulsivo; despedía un olor a loción barata; su cara, polveada, quería cubrir las arrugas, tenía la boca embarrada de lápiz labial mal aplicado y el pelo daba la impresión de estar teñido. Parecía un padrote de pies a cabeza. Le conté que extrañaba muchísimo a Luisa, que no podía vivir sin ella, que sentía que mi vida se iba al carajo si pasaba las noches en su jardín sin mirar el cielo a su lado. Él me recomendó que visitara una mansión en el centro, que preguntara por la dueña del lugar y que ella me llevaría con una mujer para curarme la tristeza.

24 de septiembre de 2010

En mi agonía de desamor comencé a delirar, confundo el sueño con la realidad. Hoy amanecí con todas las flores del jardín junto a mi cama después de haber soñado que las arrancaba. Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado allí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano ¿entonces, qué? ¿qué es lo real?

Necesito curarme, haré caso de las recomendaciones de Muriel.

25 de septiembre de 2010

Hoy fui a la casa que me dijo Muriel, cuando llegué dije que él me había referido. “Entonces tendrás atención de rey”, me respondieron. Pasé por toda la casa antes de llegar al cuarto que me tenían preparado. La mansión era en verdad hermosa, por más que la fachada se encargara de negarlo. La calle no daba cabida para el cielo al que había ingresado, un cielo repleto de ángeles que caminan por sus pasillos semidesnudas, donde en las habitaciones cerradas se escucha el placer y huele a velas perfumadas y pasión. Imaginé que sería caro, pero me dijeron que los amigos de Muriel teníamos nuestras tres primeras visitas pagadas, que él era un excelente cliente y que iba casi a diario.

Llegué a una habitación muy bien iluminada. En el centro había una cama en forma de corazón con una mujer a cada lado, mi lugar estaba en medio de ellas. Ya no existe el amor cortés, así que no puedo decir que hicimos el amor.

Ya no existe nada, ni las flores que cultivé en el jardín de Luisa, ni siquiera pude sacarle provecho a esas flores tan finas. Bellas orquídeas que saldrían congeladas, en avión, a las mil ciudades donde aún quedara una mujer con fe en las insinuaciones corteses. Sin embargo, eso no era más que una ilusión, actualmente. Ahora, sólo queda el sexo.

26 de septiembre de 2010

Muriel estaba ahí, volví a ir al prostíbulo y lo encontré, ni siquiera había llegado a la habitación; se había quedado en el vestíbulo con dos mujeres bellísimas, volteó a verme y me sonrió. “¿A quién quieres hoy, Justino? ¿A poco no se olvida a cualquier mujer entre éstas bellezas? Inclusive a tu idolatrada Luisa...”

Antes de que terminara la oración, lo tomé del cuello de su camisa desabotonada y lo tiré al piso, comencé a golpearlo brutalmente, hasta dejarlo casi inconsciente, lo levanté fácilmente y lo lancé contra un trinchador de cedro muy costoso y firme sobre el que había un florero.

Ahí estaba Luisa, la maldita flor se había vuelto un adorno en un putero y por eso Muriel quería que conociera ese lugar. Destrocé el florero en su cabeza y comenzó a salir sangre a borbotones de sus heridas. Las mujeres estaban a mi alrededor, gritaban, lloraban, unas consolaban a otras mientras en la calle sonaba una sirena y en la puerta tres golpes secos.

Tomé a Luisa antes de ser apresado y la puse en el bolsillo de mi camisa. Maniatado por la espalda salí del lugar.

28 de septiembre de 2010
Ahora entiendo que debí de creer en Muriel, él me había mandado al prostíbulo para curarme del amor hacia Luisa, pero hay que matar a los hombres para poder creer en ellos. Yo jamás confíe en él, pero necesitaba un cambio.

No cambié. Sin embargo, ahora tengo a Luisa aquí a mi lado, ya estamos juntos para siempre, los dos en esta prisión... Nunca saldremos; nunca dejaremos entrar a nadie...

1.6.11

Luces de la ciudad

Era madrugada cuando Fulgencio tomó la mochila que había preparado la noche anterior con la ropa que necesitaría mientras se establecía en su nueva vida. Aprovechó la persistente oscuridad y se paró juntó al nogal que crecía a pocos metros de su casa y que durante el verano era el mejor sitio para atajar el Sol que pegaba con toda su intensidad a medio día. Miró al cielo y se llevó como última imagen las estrellas, pues le habían contado que una vez en la ciudad, las luces de las casas y los autos ,no le permitirían verlas como las veía en su pueblo. Una vez capturada la imagen en su memoria comenzó a caminar por donde le habían dicho llegaría más rápido a la ciudad.

Caminó casi tres horas y a Fulgencio le parecía que estaba en un viaje interminable. No quería ir a la ciudad y, sin embargo, no había nada que necesitara más, su futuro y el de su familia dependia totalmente de que él pusiera a prueba los conocimientos de mecánica que había adquirido reparando tractores y ahora utilizaría reparando automóviles.

Antes de que anocheciera su madre le había dicho que volviera siempre que pudiera, su hermana que esperaba algún día poder alcanzarlo y conocer otra realidad y su padre no dijo nada, simplemente le dió su bendición y un beso en la frente, pero cuando estaba tomando su maleta escuchó que le decía desde su cuarto que jamás decepcionara a su familia.

Recordaba esto y las estrellas cuando detrás de una colina vió un resplandor gigantesco. Aún faltaba más de una hora para que amaneciera y, sin embargo, la ciudad estaba tan iluminada que parecía ser de día. Fulgencio cerró los ojos y caminó el último tramo de la colina y la entrada a la ciudad completamente ciego, aunque la luz lograba colarse entre sus párpados.

Esta luz le indicó que estaba ya dentro de la ciudad, pues, inclusive con los ojos cerrados, no veía oscuridad. Lentamente abrió los ojos para ver por primera vez la ciudad. Poco a poco, milímetro a milímetro, la luz fue entrando más violentamente hasta que los abrió por completo y una insoportable ceguera producto de los anuncios espectaculares, luces de calle y automóviles que comenzaban a salir rumbo a su trabajo.

Pasaron cinco segundos y la ceguera había cedido para descubrirle un mundo que jamás había imaginado, enormes construcciones de ladrillos y cemento le rodeaban, anuncios de todo tipo, infinitas invitaciones a comprar con el dinero que estaba dispuesto a ganarse, el quería esa vida que le presentaban, quería conocer esas mujeres hermosas, quería vestir elegantemente, jugar en los casinos, manejar un auto deportivo, conocer ese nuevo restaurante, disfrutar de las acciones del gobierno que a su pueblo jamás habían llegado, pero que personas de la ciudad afirmaban estar disfrutando, inmóviles enmarcados y alumbrados perpetuamente para persuasión de los conductores.

Siguió caminando y entró a una calle mucho más iluminada. Sin embargo, todo parecía mucho más oscuro, anuncios de modelos bailando, hombres jóvenes y adultos vomitando en la calle, un vagabundo recostado en el piso con la mano suplicando un poco de dinero, mujeres semidesnudas que le decían “papi” “¿qué quieres que te haga?” “prueba un poquito de esto” y otras frases que en los bailes de su pueblo jamás había escuchado de sus vecinas y amigas. Personas reunidas alrededor de muchos automóviles con música que sonaba más que las bandas que había visto en la feria, dos de esos autos arrancaron a gran velocidad y al poco rato se perdieron de vista. También vio luces de muchas patrullas de policía y vio a la gente corriendo a esconderse, a los automóviles salir igual de rápido que los anteriores, ya no brillaba tanto la calle. Los policías se bajaron de sus patrullas comenzaron a agarrar a todas las persona que encontraron cerca y los que no tuvieron tiempo de echarse a correr.

Él se quedó parado, esperando, se le acercó un policía, no reconoció su rostro, tenía los ojos nublados, la calle ya no brillaba para nada, solamente unos cuantos destellos rojos y azules, un movimiento súbito, un golpe seco en la mejilla derecha, un revés del oficial.

El mundo giró noventa grados, el oficial perpendicular a la pared, destellos rojos y azules sobre un pequeño charco que se formaba en el suelo, crecía lentamente hasta llegar a un punto donde no distinguía nada, otro golpe seco y completa oscuridad.

Lo despertó el sonido y el dolor en su espalda, su cama era de piedra y escuchaba a dos personas hablando del partido del domingo, abrió los ojos, no vio nada, los cerró, abrió, cerró y volvió a abrir y nada, la oscuridad persistía, gritó pidiendo ayuda y solamente recibió “cálmate maldito delincuente, nada más que contactemos a tu familia y sabrán qué clase de hijo tienen”.

No veía nada, sin embargo recordaba, las caras de su familia, los escuchaba despedirse de él, los ojos ilusionados de su hermana, la sonrisa de su madre y la bendición de su padre, el nogal, el calor del verano y la sombra, luces a las que estaba acostumbrado, en cambio, la ciudad lo había dejado ciego, entonces recordó las estrellas, esa última imagen de su pueblo y el camino y con lágrimas intentó lavar la oscuridad.

28.5.11

Mi voz ha cambiado

Mi voz ha cambiado.
Ahora hablo infantilmente agudo, todo culpa de un pequeño, amarillo y torpe pollo que se le ocurrió saltar desde un segundo piso mientras yo dibujaba un tremendo bostezo de león en mi boca y en el momento en que el aire entraba en mi garganta entró acompañado del sujeto amarillo.
Por un momento sentí que me ahogaba, pero hice todo lo posible por sacarlo o comerlo, lo que pasara primero. Entre varios cofcofs piopios y argargs el pollito por fin decidió por un destino, lamentablemente ese camino lo llevaba directamente hasta mis intestinos.
Acababa de comerme un pollito vivo y amarillo que me había dejado como único y último vestigio su voz atorada en mi garganta.
Cuando creí que hasta ahí llegaría la historia del pollito llegó una gallina ya entrada en años a reclamarme la muerte de su hijo y como buena madre lo hizo con toda la violencia que puede generar en ella la pérdida de uno de sus retoños.
Picó y luchó contra mis piernas, enfurecida exigiendo le devolviera a su pequeño que se encontraba en un viaje cuyo unico destino era mi estómago por lo que sus súplicas eran inútiles.
Al ver que nada podía hacer llamó al padre del pollito para ayudarle a luchar por el producto de su amor, pero lamentablemente llegaron al llamado un gran pavorreal y un viejo pero valiente gallo.
Estos dos supuestos padres se vieron a los ojos y comprendiéndose engañados comenzaron a luchar entre ellos. La gallina, avergonzada, intentaba separarlos cacareando los argumentos de su engaño.
Que si el pavorreal es mucho más guapo, que es joven, que hace mucho tiempo alguien no me quería de esa manera, que todavía te amo, que fue solamente un desliz, que prometo no volveré a verlo, que ellos no son sus hijos pero podemos intentar tener otros nosotros, hasta que el gallo triste se fue de la escena y el pavorreal, lleno de culpa, lo siguió.
Todo esto sucedía mientras los pollitos que habían visto a su hermano saltar se alborataban entre piopios de tristeza por la reciente muerte del más pequeño de ellos y la sorpresa de saberse bastardos y sin padres después de tal episodio.
Su madre intentó calmarlos y entre tanto alboroto yo alcancé a tallar en un árbol la siguiente frase “aquí murió digno un pollito que se atrevió a saltar a lo desconocido con el simple deseo de conocer”. Puse la fecha correspondiente y me fui procurando no hacer ruido para no exaltar de nuevo a la avergonzada madre.

21.5.11

Porque todos somos poetas LXI

Te escribí un poema
Es un poema que parece una carta
Todo porque en las noche me atormenta tu ausencia
Y decidí con letras expresar lo que siento
Aunque ni a letras llegaron pues no pude escribirla
Y contraté un escribano
Al cual también has atormentado
Pues en el oficio de escribir el poema que parece una carta ha descubierto el amor y en botellas de ron constantemente te ha estado buscando
...la verdad es que yo soy el escribano
Y escribo este poema que parece una carta borracho
Porque atormentado por el yugo de tu ausencia he descubierto que lo único que nos mantiene cerca es lo que escribo
Porque escribiendo quiero proponerte un contrato
Un simple negocio,
Un intercambio de besos
Pues en mis sueños te he besado
Y en la constitución de mis sueños un beso robado debe de ser cobrado durante cualquiera de los días donde los que celebran este contrato se encuentren
Y la verdad es que le doy muchas vueltas al asunto
Y que todo se resolvería con un simple te extraño
Y aunque hace tanto tiempo que no estamos juntos
Te escribo un poema que parece una carta y que podría resumirse con dos simples palabras
“Te amo”

17.5.11

Por que todos somos poetas LX

Dónde se nos quedó el camino
En qué momento se nos fue la vida
Cuándo decidimos no soñar más
Por qué dejamos nuestra historia tan perdida
Si antes nuestros ojos se encontraban
Y nuestros labios nada decían
Y nuestros brazos interpretaban
Y nuestros sueños contradecían
Y amanecíamos de la mano
Y fingíamos que era mentira
que un amor como el nuestro
en la realidad jamás existiría
Y en un momento se nos perdió la vida
Y decidimos dejar de amarnos
De amarnos a escondidas
Pero ahora era muy tarde
Ahora tú has llegado al lugar de dónde, me dijiste, jamás regresarías

1.5.11

Porque todos somos poetas LIX

¿Quién soy?
Si supiera no tendría sentido la vida
Pues solo suponerlo la limitaría
Y me dejaría enajenado y sin vivirla
¿Quién soy?
El instante en que nací fui ser humano
Posteriormente he sido transformado
Por educación y cultura que ahora son pasado
Sin embargo, el pasado queda.
Y vuelvo a preguntarme: ¿Quién soy?
Sin importar lo que responda
Sin importar ya lo que haga
Sin importar lo que escriba
Y si no importara nada
Yo seguiría siendo
Mientras dejo de ser lo que siempre he sido
Para convertirme en lo que seré
Y estoy siendo
Pero nada importa
Porque sea lo que sea necesito atreverme a dejar de serlo para que todo mejor sea.

23.4.11

Porque todos somos poetas LVIII

Te pediré que no toques más esa canción
Que no me seduzcas con tu jazz
Que no seas más mi perdición
Que no me invites a bailar
Que no veas más mi corazón
Que no nos gane este compás
Que no nos entreguemos a este son
Que no me vuelvas a hipnotizar
Que no me acaricies sin acariciar
Que esta noche no te dejes besar
Que no se pierda el espacio entre los dos
Que con tu música no me vuelvas a enamorar...

21.4.11

Porque todos somos poetas LVII

En estas fechas me da por extrañar
Y a ti te da por aparecerte en mi camino
Estás aunque no estés conmigo
Y al corazón jamás voy a ganar
En estas fechas sólo puedo recordar
Y en estás fechas por ti vivo
Constantemente olvido el olvido
Mis manos y labios comienzan a temblar
En estas fechas me vuelvo a enamorar
Aunque tengo que admitir que ya no te conozco
Aunque cada que te veo te descubro un nuevo rostro
Y en un cuerpo diferente te vuelves a entregar
En estas fechas quiero llorar
Porque sé que no estaremos juntos
Porque sé que todo esto es absurdo
Porque estas fechas...
...al carajo con las fechas
Todo el puto año se me va en extrañar...

18.4.11

Porque todos somos poetas LVI

Tienes ojos de escopeta
labios de revólver
manos de navaja
y brazos de come closer
Tienes cuerpo de anhelo
cabello de forever
cintura de revuelo
y piernas be my lover
Tienes ponzoña en las arterias
manando por los poros
a ti mis besos todos
yo me muero cuando quieras
Dispara tu mirada
recárgame un beso
que me lleve la chingada
lo que sea por tus excesos.

16.4.11

Porque todos somos poetas LV

Quiero inventar un idioma donde todo signifique...

Invéntame un mundo
describe,
palabra a palabra
lo que en éste lugar,
mientras estamos desnudos,
intentamos descubrir
hasta que nos descubra el alba.

Inventa una historia
que contemos en algún otro idioma
imaginado en lo oscuro de la alcoba
cuando siameses nos vemos
y te explico lo que soñaba
sin protección de la ropa.

Inventa las reglas,
de aquello que creemos un juego:
Despertarnos para vivir algo alterno
y regresar cada noche
y soñar,
lo que sea que soñemos,
y destruiremos las reglas
porque jamás hicieron falta,
porque ese sueño,
y ese mundo,
y esa historia,
mientras nos besamos,
seguirán siendo eternos.

9.3.11

Sujeto, verbo y complemento...

Las palabras poco a poco me abruman, me absorben, hasta que, por voluntad propia me transformo en literatura, en ficciones, en miles de cuentos que rigen mi manera de actuar en la realidad.

Ese día las palabras se alimentaban de mi, se robaban mi vida, a cada instante entraban por mis oídos y destrozaban toda la cordura, formando de mi mente una orgía de asociación libre de ideas: soy un soñador, los sueños no son realidad, la realidad duele, no quiero que duele, pero los sueños no pueden entrar en la realidad, mi destino es el dolor.

Poco a poco fui cayendo en su juego, poco a poco fui dejando que se apoderaran de mi alma, mi alma es víctima de las palabras.

Sin embargo, cuando mi mente decide vencer la dictadura textual de mi alma, ordena a mi cuerpo escribir, en una hoja, en una computadora, en la pared, llenar todo espacio vacío con palabras, con todas las palabras imaginadas y aún por imaginar, a transformar esta realidad con verbos, sujetos, adjetivos, adverbios, artículos, con todas las formas en que las letras puedan acomodarse para darle sentido a lo que estoy escribiendo.

Solamente entonces me doy cuenta de la belleza atrapada en mi mente, la belleza en potencia, la capacidad de estas palabras de generar arte, de ser una historia, de que, por lo menos, a una persona le haga ver la realidad de una manera diferente y la lleve a una nueva felicidad.

Entonces, y sólo entonces, podré ser feliz, tendré el alma vacía de palabras y habré llenado otra con palabras, que por el simple hecho de cambiar de sujeto cambian su carga de valores y si en mis sueños establecían una dictadura en los demás resignificarán la libertad.


23.1.11

Porque todos somos poetas LIV

Dile que la extraño si duermo acompañado

Que a pesar de todo la beso en otros labios

Que solamente aparece en los sueños más pesados

Que como ella, nadie me ha entregado corazón y alma de contado


19.1.11

Porque todos somos poetas LIII

Regálame tus ojos para convertirlos en poema,
o dame tu rostro por completo para dejarlo entre versos.

Describiría tu mirada con letras de agua marina cuyo azul tranquiliza,
con movimientos de pestañas como olas mis penas
e intentaría imaginarte y escribirte,
aunque solo te recuerde por los momentos que pasaban entre besos
y estos recuerdos provocan que corra más rápidamente la sangre del corazón que te recuerda hasta mis venas.

Regálame una sonrisa y la transformo en un cuento
que narre la historia de dos personajes que se aman incondicionalmente
y que dichos personajes sean tus labios color rojo brillante
y con ellos pueda regalarle a un sinfín de lectores un agradable momento
en el cual recordaran los bellos labios en los que dieron su primer beso.

Déjame describirle al mundo tu cuello y tu frente,
la diferencia entre un beso paterno y uno de amante,
la manera en que espero la unión entre tu cuello y mis labios paciente
y la espera que me mantiene despierto pensando en tenerte.

Sólo regálame tus ojos,
una mirada y un guiño como señal que me amas,
tus ojos en una postal cuya única firma sea el carmín de tus labios,
tu nariz y mejillas en contraste con el azul del cielo en tu alma
y con toda la belleza que de tu cuerpo emana...
intentaré hacer obras literarias.

13.1.11

El amor jamás será propiedad privada

Después de un tiempo él decidió dejar a esta nueva mujer en su vida, ya había compartido suficiente con ella para abandonarla sin explicación alguna.
Sin embargo, como todas las mujeres de su vida, ella también exigió una explicación, la cual resultaba imposible si no habitaba la mente de aquel que la dejaba.

- ¿Por qué te vas?

- Todos tenemos alguna Maga que seguiríamos desde Paris hasta donde nos llevase, aunque jamás la encontrásemos, esto es lo único importante, saber que jamás alcanzaremos por completo a aquello que nos hace estar moviéndonos, si lo alcanzáremos ¿a dónde caminaríamos después?
Yo necesito seguir caminando, seguir mirando y descubriendo, seguir aprendiendo y viviendo, entonces podré decir lo que verdaderamente persigo y si eres tú quizás vuelva, sin embargo, no prometo nada, pues la casualidad me trajo hasta aquí y ahora no sé hasta dónde me lleve.

- ¿Quién es esa tal “Maga”? ¿Por qué tuviste que engañarme? Yo sólo te pedía fidelidad, tú fuiste el que juró que me amaba, que sólo a mi me amabas y ¿qué me demuestras con esto? ¿Acaso no soy lo suficientemente importante para ser tu destino y no nada más un momento en tu camino?

- Pensaba que mi Maga eras tú, pero ya me es imposible pensar que alguna vez me fue posible amarte.

- Después de mucho caminar... promete que regresarás

- Lo haré, en otro cuerpo y con otro nombre, no hace falta que yo esté aquí, yo sólo fui un medio para que conocieras el amor, así como tu fuiste mi medio, hoy ya no me llevas a ese lugar que antes me llevabas.

Otra mujer lo estaba odiando, otra mujer igual a todas las mujeres de su pasado, otra mujer igual a todas las mujeres de su pasado, no era un cliché, ni una tradición, era la voluntad de perseguir a algo o alguien que siempre estaba más allá, cuando algo se cruzaba enre esto que perseguía y él, lo que se cruzaba adquiría el valor de lo que perseguía, excepto que este obstáculo era algo alcanzable y una vez que lo tenía no tenía caso seguirlo teniendo.

- Por favor no te vayas

- Y ¿Qué haría aquí?

- Amarme

- Jamás podré volver a amarte porque te estoy amando en otra persona.

11.1.11

Mi camino

Apenas está comenzando el camino y la mayoría es para arriba, muy difícil de caminar.

Recuerdo, que cuando era pequeño veía el camino por completo, si me esforzaba podía ver donde termina, al final aún veo una luz, pero de lo de más poco a poco me fui olvidando de cómo verlo, ahora no puedo ver del camino más que dónde daré mi siguiente paso.

Éste no es un camino solitario, en él me he encontrado con un sinfín de personas, algunos con más frecuencia que otros, algunos sólo entraron y salieron, pero muchos llenaron de luz mi vida para ayudarme a ver más lejos.

Esta gente tiene una extraña cualidad, pueden brillar solamente un tiempo, durante ese tiempo su camino y el mío se unen, pero después se separan y su luz se apaga para mi, dejándome con tristeza, memorias y una pluma que siempre conservo, estas plumas son tantas que la bolsa en que las guardo está llena y es necesario otra bolsa.

Son plumas de ángel.

La luz que veo al final del camino a pesar de la neblina es una estrella, debe de serlo porque se ve demasiado alto, a veces me quedo mirándola y si lo hago por el tiempo suficiente yo también irradio luz y el mundo, desde mi perspectiva, se llena de paz.
Sigo caminando, cada vez más inclinado, siento ganas de rendirme y dejar de caminar, de jamás volverlo a intentar, pero un brazo de alguna persona de luz me ayuda a impulsarme y si en verdad es muy difícil pasar por este lado me siento junto a esta persona y contemplo mi estrella hasta dormir.

En mis sueños aparecen todos los que me han dejado plumas en el camino, todos brillan, nada que haya visto antes brilla como ellos, ellos son mi estrella y en mis sueños los veo para despertar lleno de luz y fuerza para seguir caminando, con mi luz ilumino hasta otros caminos de otras personas que se acercan a mi, pero me detengo después de caminar un momento, hay un precipicio, no hay más camino, sin embargo estoy muy lejos aún de la estrella, aquellos a los que iluminé se alejan, ellos también dejan una pluma.

Saco las plumas de mi mochila y las uso de cama, a la orilla del precipicio pero viendo a la estrella.

Duermo.

Sueño que las plumas se vuelven parte de mi, son mis alas, cada pluma tiene un nombre inscrito en ella, cada pluma es una persona, las alas, por ende, brillan, puedo ver hacia atrás, todo lo que he caminado, lo que me ha llevado al lugar donde estoy.

Volteo a mi estrella y las alas se mueven, comienzo a volar, hacia la luz que siempre he seguido.

Despierto y ya no hay precipicio, el camino se sigue formando, pero si tengo alas, sin embargo decido no volar, sería un insulto al camino volar, pero sería un insulto a todas estas personas arrancarme las alas.

Una pluma se cae, la levanto del suelo, la miro y me siento a analizarla, del fondo de mi mochila tomo un tintero, las plumas no sirven solamente para volar.

4.1.11

Teoría de las vidas complementarias

La tierra es pasión y el cielo razón y sólo interactúan por medio del Sol, que durante el día deja caer su calor permitiendo que surja la vida en todo lo que necesita de su calor para vivir, pero también da luz para que todos cumplan sus rutinas y trabajos para que el mundo siga en movimiento.

Sin embargo, durante la noche el Sol se mete bajo la tierra y no da luz pero su calor llega más facilmente a los humanos para que origine nueva vida, este calor viene del interior del humano ya que se crea en el interior de la tierra, dejando al cielo como espectador de tal espectáculo de amor con sus ojos que llamamos estrellas.

Los humanos durante el día vivimos y en las noches dormimos para ver otra vida que pasa en nuestros sueños, por ende, la persona que vive la vida que soñamos sueña con nuestra vida.

La vida de nuestros sueños será pasión por que el calor que la genera viene de la tierra, así como la que llamamos vida real será razón por ser de un calor más lejano, pero será a la inversa para quien vive en los sueños.

Las vidas son complementarias y por lo tanto se buscan entre si, anhelándose mientras duermen. En caso de encontrar a la persona de nuestros sueños en lo que llamamos realidad, el mundo se detiene por breves 5 segundos, en este tiempo se organiza, todo vuelve a estar bien para, posteriormente, tener solamente un instante de paz, una vez descompuesta esta paz las vidas deberán volver a separarse para continuar anhelándose todas las noches.

En caso de no separarse estas vidas deberán enfrentarse al caos sin ninguna esperanza de paz con el único anhelo de que estando juntas las vidas podrán encontrar el equilibrio entre el cielo y la tierra, para lo que es necesario aprender a volar.

2.1.11

El juicio

Sonríe, camina tres pasos, uno adelante, uno da la vuelta y el último regresa al mismo lugar donde había empezado, hace lo mismo en sentido contrario, enfrente de él hay una silla, a su alrededor las paredes grises de un cuarto, 3x3, sobre él una gran lámpara iluminando la silla, se sienta en la silla, frente a él ahora se mueve una sombra, imitando la manera en que él caminaba antes de sentarse, la sombra comienza el interrogatorio.

- Explica como llegaste a hacer lo que hiciste
- Yo no hice nada
- Explica como llegaste a hacer lo que se te acusa de haber hecho
- ¿De qué se me acusa?
- Asesinato
- Yo no recuerdo haber matado a alguna persona
- No lo mataste, está muriendo
- ¿Quién es?
- Tú deberías saberlo, tú lo llevaste a donde está ahora
- ¿Quién es?
- Aquí yo hago las preguntas ¿Qué hacías el martes pasado?

Sudor corre por su frente, sigue a la sombra pero no lo distingue, está sentado sin estar atado a la silla pero no puede levantarse, está muy cansado para recordar…

- Depende la hora que importe para la respuesta que buscas
- Apenas había oscurecido
- Entonces caminaba, serían como las siete de la tarde, caminaba del centro a mi casa
- ¿Dónde vives?
- Un fraccionamiento cerrado, cerca de la autopista al sur de la ciudad, a unos 35 minutos del centro en auto
- ¿Por qué caminabas entonces?
- Había perdido todo mi dinero el lunes, apostando, tuve que vender mi auto, se acercaba el fin de mes y necesitaba recuperar un poco de lo que había perdido

Aún no recordaba que había pasado el martes después de llegar a su casa, pero vivía sólo, no podía haber nadie a quien hubiera matado ese día, mucho menos los días posteriores, aunque de ellos no recordaba nada.

- ¿Cuánto tiempo tardaste en llegar a tu casa?
- Dos horas y media
- Y cuando llegaste ¿qué hiciste?
- No recuerdo

La sombra le arroja unas fotografías donde reconoce el piso de su casa manchado en sangre, un cuerpo bocabajo, en otra encuentra un cuchillo que siempre usaba en la cocina tirado en el piso y una tercera que en primer plano tenía el cuerpo, después el cuchillo y al final una puerta abierta, todo en una misma fotografía de izquierda a derecha y con mucha sangre de por medio.

- ¿Ahora recuerdas?
- Aún no
- Estás seguro
- No, además no quiero recordar

Más fotografías, una con la puerta de su casa atravesada con un cuchillo que mantenía una nota a la altura de la cabeza humana, en la nota sólo estaba el símbolo de los dólares, la puerta estaba entreabierta.

- ¿Por qué no quieres recordar?
- Sé quién es ese hombre
- ¿Al qué asesinaste?
- No está muerto

Una última fotografía donde los médicos llevan el cuerpo en una camilla, la cara se distingue borrosa, la ambulancia bien iluminada y los médicos se observan claramente.

La sombra espera a que él termine de analizar las fotografías y se acerca a la luz, él puede ver claramente la cara de la sombra y del impacto se cae de la silla, en la sombra se reconoce como si viera un espejo, durante la caída se da cuenta de lo que había olvidado, en su brazo está una aguja alimentándolo de suero, la silla es una cama y la luz que lo ilumina es demasiado blanca, una vez en el piso abre los ojos, nota a enfermeras y doctores a su alrededor, siente en su cuello con su mano derecha, tiene puntos, mientras baja la mano se da cuenta de que tiene una pequeña cicatriz en la intersección que se forma en el lado inverso del codo, recuerda las fotografías, el cuerpo estaba vestido con la camisa que él acostumbraba llevar al trabajo, había decidido cometer asesinato, o correctamente dicho suicidio.

26.11.10

El Sol tiene celos...

Cuentan las leyendas que la Luna es una mujer, una mujer que se entregó completamente al Sol y ahora sólo vive del reflejo de la magnificencia del astro rey, pero la Luna necesitaba más, quería un amor absoluto, alguien que se entregara a ella así como ella se había entregado al Sol.

Un día, la Luna decidió que necesitaba tener todo bajo su control, hacer que aquellos que la amaban la extrañasen y así tenerlos más enamorados, como generando una adicción, para después regresar con todo su esplendor, por eso la Luna, como mujer, cambia totalmente una vez al mes, no es la misma y muchas veces ni siquiera podemos verla, para después ser creciente, hasta llegar a tener control sobre la marea e inspiración sobre los poetas.

Una de esas noches donde estaba llena la Luna decidió romper toda relación con el Sol y ver a la tierra, donde descubrió a un escritor mirándola cada ciertos momentos para después regresar al papel dónde escribía.

La Luna, sabiéndose dueña de su inspiración lo miró fijamente, llenó su estudio de luz y preguntó:

- ¿Hasta dónde llega tu amor?

El escritor, asombrado, volteó a la Luna e hipnotizado por su luz solamente dijo:

- No tengo idea, pero espero algún día alcanzarte, llegar al cielo y perderme en la noche, por siempre, entregarme a tu luz, a tus sombras, a tus cráteres y…

- No te creo, necesitas probármelo, no podemos saber los sentimientos de las personas, necesito pruebas.

- ¿Qué más pruebas que todas las noches esperar a que pases por mi ventana? ¿qué más pruebas que todo lo que he escrito pensando en ti?

- No sé, pero los hombres no son confiables, no te puedo creer.

El escritor, aún más asombrado, no sabía cómo responder, la Luna era en todos sentidos una mujer.

- Está bien, déjame escribirte un poema, quizás con palabras entiendas.

Y comenzó a escribir, a borrar, a volver a escribir, de vez en vez miraba a la Luna y sonreía, tenía el soneto perfecto en sus manos.

Me encuentro falto de ti en las mañanas

Al no encontrar tu figura en la almohada

E imaginar que ya no he de encontrarla

Ya no sé junto a quién tus ojos se abran


Me encuentro falto de ti cuando callas

Y sólo puedo verte en mi ventana

He de dormir hasta el día de mañana

Y en la noche entregarte entera mi alma


Llenar de mil letras páginas blancas

Y algún estar donde vayas a estar

Pensar que la tinta me lleva hasta allá.


A miles de autores llegas e inspiras

Luna es el más común de cualquier lugar

Pero mi luna, de amor me haces volar.

La Luna sabía que era el poema de un novato, un soneto demasiado simple, sin embargo, nunca había escuchado palabras de amor, nunca había sentido el cariño de las personas, por estar siempre reflejando la luz del Sol.

Sin poder controlar su cuerpo la luna desapareció de la noche, dejando en su lugar una piedra gris que por un error en la astronomía adquirió el nombre de esta bella mujer, de la cual, hasta el momento nadie está seguro de su paradero.

Sin embargo, cuentan más leyendas, que una vez se vio a una mujer con los ojos más brillantes que han existido en este planeta, con el cuerpo joven y el alma eterna. Una mujer que todas las mañanas desaparecía y en las noches entregaba su esplendor a un hombre con las manos manchadas de tinta, mientras el Sol utilizaba la piedra recién llamada para reflejar su luz al mundo, sintiendo celos de aquel poeta.

17.11.10

La Realidad Es Un Juego... Reflexión Post-Quijote

Inicia el olor a tierra mojada, como polvo que se levanta por el andar de todos los días de toda la gente, polvo que inunda la nariz como el piso donde antes se encontraba se inunda de agua, de lluvia que cae constante y al mismo ritmo que las pisadas de la gente que ahora no anda, ahora corre refugiándose de las gotas que traen ese esplendoroso aroma a la memoria de todos y ya estando seguros de la humedad bajo techo unos niños corren a donde se han formado los charcos y saltan sobre ellos mientras la lluvia cubre su ropa, su cabello y cada poro de su piel se humedece mientras los que están cubiertos les dicen “niños, están locos, quítense del agua, se van a enfermar…”

Y mientras observo esto (cubierto de la lluvia) interpreto lo que hemos decidido llamar realidad y mientras la llamamos la inventamos y ordenamos las palabras necesarias para hacerla valer, libros, novelas, cuentos, historia, todas mentiras o adaptaciones de la verdad para hacerla más llevadera y fácil de entender o por lo menos hacerla menos compleja al no poder expresar cada rasgo que la define con la pluma o el teclado.

Y una vez que acabamos de leer esta realidad interpretada por algún autor vamos al mundo, a lo que no está en páginas, en letras o en un archivo de PDF y enfrentamos la realidad leída a la realidad vivida y nos damos cuenta que para que nuestra vida se parezca un poco a la vida que nos presentan tantos escritores de tantas épocas necesitamos reinventarla, jugar nuestro papel de otra manera y construir otro juego que las demás personas se crean y quieran jugar con nosotros para entonces llamar a ese juego “realidad”.

Pero esto no sucede tan comúnmente, generalmente la ente que intenta reinventar la realidad es considerada como solamente apta para el manicomio, pues la realidad es impuesta por la sociedad y aunque no nos guste formamos parte de ella, en ella fuimos educados y en ella vivimos y sin ella no podríamos vivir, necesitamos estar en el aquí y en el ahora y no convertirnos en caballeros andantes en una época en la que esta profesión se considera inverosímil (si alguna vez lo fue) pues lo que leemos en las novelas, por más agradable que nos parezca no puede formar parte de nuestra vida más que como acompañante y letras.

La realidad se construye de lo que vemos y existe, y ya después pasa a las letras para darle un significado, pero si de una historia intentamos significar algo en la realidad es muy difícil, generalmente nos encontramos con que el mundo gira de manera diferente que como nos narran en los libros y sin embargo, nos inventamos que Dulcinea es una doncella y Sancho Panza un escudero, que nuestros amigos son nuestros amigo, que tenemos una familia feliz y que somos en lo que trabajamos, nos inventamos una profesión o algún oficio y desempeñamos nuestro papel sin salirnos de la norma, no vaya a ser que hagamos algo que no parezca parte de esta realidad y nos acusen de herejes, locos, paranoicos y esquizofrénicos o simplemente de inadaptados y toda la realidad que considerábamos nuestra de un día para otro desaparezca y con nuestro nuevo título nos quedemos sin amigos, sin profesión y sin oficio y sin familia y entonces no tengamos conciencia de quienes seamos porque no tenemos referente alguno más que nuestra propia ineptitud para la vida.

Y si todos un día decidimos salir a la calle e interpretar el papel que siempre soñamos interpretar, jugar lo que siempre quisimos jugar, cuántos no seríamos futbolistas, escritores, actores, astronautas y un sinfín de profesiones que como en la realidad no tienen mucha demanda son pocos los que logran realizarse en ellas, cuántos no saldríamos como caballeros andantes a recorrer el mundo y vivir infinitas aventuras que algún día nuestros nietos contarán a sus nietos, cuántas realidades existirían y cuántas podríamos entender y vivir sin llegar a un conflicto de todos contra todos, no todos podemos ser los locos que inventan su propio juego, para eso necesitamos a alguien como El Quijote que se atrevió a ser diferente y marcar una diferencia, hasta que poco a poco esta diferencia sea necesaria para la sociedad y como Sancho Panza roguemos porque volvamos a las aventuras antes que volver a como estaban las cosas antes de la locura.

Quizás al principio dudemos y nos escondamos de esta realidad para no ser lastimados, porque todo lo nuevo siempre lástima hasta lo más profundo de nuestro ser porque rompe con las raíces de lo que creíamos cierto y que tomábamos como verdad ya que no se nos había presentado otra manera de jugar a vivir.

El Quijote me enseñó que la realidad no es realidad hasta que la gente esté de acuerdo en que lo sea, que las cosas pueden ser lo que creemos que son o lo que queremos que sean simplemente con hacer de nuestra locura una locura compartida, un loco está loco mientras los demás no acepten su locura, pero una vez que sea aceptada quedará como nuevo loco quien conserve la idea que antes era considerada cordura.

Todos somos mentiras, somos los papeles que nos ponemos para salir a la calle, construcciones que son necesarias para que la sociedad se mueva a la velocidad que debe moverse y hacia donde debe moverse, estás mentiras nos mantienen en pie, nos hacen creer que lo que vemos es lo único que puede ser, a pesar de que no veamos la realidad completamente, como diría Cortázar en Rayuela:

“La vida de los otros, tal como nos llega en la llamada realidad, no es cine sino fotografía, no podemos aprehender la acción sino tan sólo sus fragmentos eleáticamente recortados.”

Y entonces solamente podemos ver un fragmento de lo que ven los demás y creemos que nuestro mundo es la única posibilidad de jugar y nos hemos vuelto tan excluyentes que los que juegan diferente están confinados a un hospital para enfermedades mentales con paredes blancas y doctores especialistas en regresarlos a “la verdad” sin comprender que fue lo que los hizo dejar de jugar como nosotros jugamos, sin ver todos los fragmentos de su vida que le exigen jugar diferente, sin pensar que quizás en esas diferencias radique el encontrarle un sentido a la vida y no simplemente existir.

El Quijote nos invita a que reinventemos esta sociedad y al final nos dejemos vencer por ella, a soñar que lo que hacemos es real y que tendremos nuestra Dulcinea como recompensa de estas acciones a pesar de que las acciones sean simples juegos y Dulcinea sea imaginaria, a contagiar a nuestros compañeros de nuestras locuras como Sancho Panza e implorar que no se acabe la locura en este mundo porque entonces en verdad dejaría de tener sentido la vida.

El Quijote nos invita a cambiarnos el nombre, llamarnos como siempre quisimos llamarnos e inventarnos una nueva profesión, una nueva vida, un nuevo linaje, enamorarnos sin saber de qué nos estamos enamorando simplemente por encontrarle un sentido a todas estas locuras que estamos cometiendo y que llamamos realidad, y que aunque exista gente que nos quiera regresar la cordura hagamos todo para convencerlas de que no estamos locos y que hemos decidido tener este estilo de vida porque sabemos quiénes somos, lo qué somos y porqué somos lo que siempre quisimos ser.

Sin embargo, no dejar que esta realidad se aproveche de nosotros ni perder la otra realidad, simplemente entender que el acuerdo social del momento es lo que dictará si estamos jugando bien o no, si merecemos el manicomio o una vida normal en la calle, podemos estar locos hoy y cuerdos mañana, pero siempre entender que esta locura es temporal y que nada puede ser considerado verdad porque nunca podemos ver todo lo que se puede ver ni conocer todo lo que se puede conocer, solamente podemos creer, creer que somos caballeros andantes, o comunicólogos, o ciudadanos, o miembros de una familia, pero jugar estos juegos mejor que nunca y hacer que cada segundo que juguemos valga la pena.